Cómo se usa
Úsala por la mañana y por la noche como parte de tu ritual diario de cuidado facial para mantener la piel hidratada, equilibrada y naturalmente luminosa.
Ingredientes
* Ingrediente ecológico certificado BIO.
** Alérgenos presentes de forma natural en los aceites esenciales.
Propiedades de los ingredientes:
Hidrolato de Rosa Damascena BIO: calma, refresca y suaviza delicadamente la piel mientras aporta hidratación y luminosidad natural. Su delicado aroma floral convierte cada aplicación en un pequeño ritual de bienestar.
Oleato de Caléndula BIO en aceite de Almendras Dulces BIO: una combinación suave y nutritiva que ayuda a mantener la piel hidratada, equilibrada y confortable. Aporta suavidad, protección y bienestar, siendo especialmente apreciada para el cuidado diario de las pieles jóvenes y delicadas.
Extracto de Malva Silvestre BIO: con propiedades hidratantes y calmantes, ayuda a suavizar la piel y aliviar la sensación de tirantez o sensibilidad, dejando el rostro más confortable y equilibrado.
Extracto de Caléndula BIO: reconocido por su capacidad para calmar y proteger la piel, ayuda a fortalecer la barrera cutánea y mantener el rostro sano, equilibrado y protegido frente a las agresiones externas.
Aceite de Jojoba BIO: nutre e hidrata sin aportar pesadez, ayudando a equilibrar la piel y mejorar su elasticidad. Deja el rostro suave, flexible y naturalmente luminoso.
Vitamina E Natural: potente antioxidante natural que ayuda a proteger la piel frente al envejecimiento prematuro y al estrés oxidativo, aportando suavidad, elasticidad y vitalidad al rostro.
Formato y conservación
Peso: 180 g. Dimensión: 5,5 x 5,5 x 5,2 cm. Tamaño: 50 ml.
Mantenlo resguardado del calor y de la luz solar.
Cada lote se elabora artesanalmente y siguiendo los estándares de calidad y seguridad cosmética para garantizar la máxima confianza.
Decidimos prescindir de las cajas de cartón de un solo uso para reducir residuos y ser coherentes con nuestros valores. Menos residuos, más naturaleza.
Historia del producto
Cuando empezó a interesarse por el cuidado facial y a utilizar sus primeras cremas, quise ofrecerle algo sencillo, suave y respetuoso con su piel. Sentía que no necesitaba fórmulas complicadas ni una larga lista de ingredientes, sino una hidratación ligera que ayudara a mantener su piel sana y equilibrada.
Por eso creé esta crema de Caléndula. Una crema pensada para acompañar los primeros rituales de cuidado facial y aportar a la piel justo lo que necesita, sin sobrecargarla.
Con el tiempo también me di cuenta de que no era una crema exclusiva para las pieles jóvenes. Muchas personas adultas la eligen precisamente porque buscan una emulsión más ligera, fresca y de rápida absorción, que hidrate y cuide la piel sin resultar pesada.
Me gusta porque representa una forma de entender la cosmética sencilla y consciente: cuidar la piel desde el respeto, sin excesos y confiando en el poder de los buenos ingredientes.
Porque muchas veces, lo que la piel necesita no es más, sino simplemente lo adecuado.